WordCamp Zaragoza 2019 o como empezar bien el año

En un mes pasan muchas cosas, en mi caso estas últimas tres semanas han sido bastante movidas. Una Meetup en Madrid, una WordCamp en Zaragoza, y una Meetup y WordCamp en Las Palmas de Gran Canaria.

Entre tantas vueltas van quedando cosas atrasadas y una de ellas es escribir, pero hoy toca hacerlo porque los amigos de Zaragoza se lo merecen.

Nunca había estado antes en Zaragoza y me organicé para poder asistir tanto a la WordCamp de Zaragoza como a la de Las Palmas de Gran Canaria.

En esta ocasión fui a Zaragoza desde Madrid en compañía de Carlos Herrera, Patricia Baraja y Pi, con quienes compartí coche y alojamiento.

Al ir como voluntario tocaba llegar temprano, así que nos encontramos en San Fernando de Henares al mediodía para llegar a tiempo.

Aprovechamos el viaje para ponernos al día ya que no nos veíamos desde que fuimos juntos a la WordCamp Irún 2018.

Al llegar al edificio Etopía me encontré con Priscilla Bocage, a quién conocí el año pasado en la WordCamp de Irún y Diego Esteban Gisbert con quien coincidí en Granada.

Allí me encontré con la primera sorpresa: Fernando Portomeñe y Julio de la Iglesia, los compañeros de Desafio Digital, me habían comentado que no irían a Zaragoza. Debido a cambios de última hora y junto a Pablo Moratinos (3ymedia) se encargaron de las grabaciones.

La charla era muy interesante pero todos teníamos cosas que hacer, así que localicé a César Frisa, encargado de los voluntarios, para que me indicara que hacer y aprovechamos presentarnos entre nosotros.

Nos presentamos entre otros Alba Sevillano, con quien a la noche compartí mesa y mantel y ya había olvidado quien era, Raana Heyrati, me había llamado la atención su trabajo como pintora, Chabi Angulo (el mago al que llamé tahur), Anabel Pérez (y sus fotos), Susana Ibáñez (reciclar basura juntos une), Evelyn Abiguey y muchos más que por supuesto no recuerdo

Una vez preparadas las acreditaciones y las bolsas de bienvenida recorrimos el edificio para ubicar los diferentes espacios y familiarizarnos con ellos y las labores que tendríamos que realizar al día siguiente.

Dos meses más tarde

A estas alturas de la película y tomando en cuenta que siempre tardo bastante, te puedo decir que hay resúmenes de las charlas en varias webs, los ponentes han hecho comentarios y yo como cosa rara no he visto casi nada, así que ¿para que voy a escribir algo repetido?

Voy a las WordCamps porque me gusta conocer gente nueva y en cada WordCamp he encontrado algo bueno que destaca por encima de todo. Con la perspectiva que da el tiempo (esta entrada lleva como borrador dos meses) puedo decir que de Zaragoza me quedo con su gente.

Un grupo de WhatsApp que se forma para preparar el evento y tres meses después sigue vivo intercambiándose ofertas de trabajo, consultas, ayudas para sus miembros y quedadas para unas cañas es lo mejor que puede quedar de una WordCamp.

No hace falta ver ni el programa ni los ponentes, ustedes son lo mejor de la WordCamp de Zaragoza. Siempre se dice que una WordCamp es un evento local y su finalidad debe ser dar vida a las meetups y cohesionar a los miembros, en Zaragoza pueden decir: objetivo cumplido.

En definitiva, de mi paso por Zaragoza me quedo con el haber conocido a Alejandro Gil, Israel Escuer, Jefferson Mora, José Javier Peleato y tantos más que se me escapan. Tendré que regresar para quedarme con sus nombres

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